Fuego, pólvora, música, colorido, exhibición y espectáculo son elementos consustanciales a las fiestas de nuestro territorio, organizadas desde hace siglos para ser vividas en la calle, en convivencia de vecinos y visitantes porque la hospitalidad y la invitación a la participación en los actos festivos se convierte en un acontecimiento social en todos los pueblos y ciudades.

En elche debemos destacar el Misteri, o Festa d’Elx, declarado por la Unesco en 2001 Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial, que se celebra en agosto, siendo el día 15 (día de la Virgen de la Asunción) el de mayor importancia.

En diciembre se conmemora, con la Venida de la Virgen, el origen legendario de la Festa: la imagen sagrada llegó por mar en un arca que contenía, además, el consueta para llevar a cabo las representaciones estivales.

Otros hitos fundamentales son el Domingo de Ramos, con miles de palmas blancas -procedentes del palmeral y del minucioso trabajo de manos artesanas- acompañando el paso de la Entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, conocido popularmente como la burreta; y el Domingo de Resurrección, cuando se lanzan sobre la imagen de Jesús Resucitado y, muy especialmente, de la patrona, la Virgen de la Asunción, millones de papelillos de colores, llamados aleluyas, que dan nombre a la procesión.

En agosto también, además de los Moros y Cristianos, que rememoran la conquista de la ciudad por las tropas del rey Jaime I en 1265, la Nit de L’Albà, en la noche del 13 y la Nit de la Roà, en la madrugada del 14 al 15, acompañan las representaciones del Misteri.